Don Fermín era un hombre con una tez muy blanca que se sonrojaba con facilidad. Tenía unos extraños ojos verdes indescifrables. Tendría una cara muy bella a no ser por su nariz deforme que afeaba notablemente su rostro. Poseía una gran barba que cubría sus finos y pequeños labios. Tenía un cuerpo muy musculoso.
Era muy vergonzoso y toda su expresividad se transmitía a través de su cara.
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